Iglesia Maronita Uruguay

San Charbel

San Charbel Makhlouf, nació el 8 de mayo de 1828, en Biqua'kafra (Al norte de Líbano), entró a la Orden Libanesa Maronita, en 1851; fue ordenado sacerdote en 1859, vivió dieciséis años en el Convento de San Marón en Annaya, y veintitrés en la Ermita. Murió el 24 de diciembre de 1898. Paulo VI le declaró Beato, el 5 de diciembre de 1965, y Santo el 9 de octubre de 1977.

Como ya mencionamos San Charbel nació en Beqakafra, pueblo situado a 140 kilómetros de la capital del Líbano, Beirut, un día 8 de mayo del año de 1828; quinto hijo de Antoun Zaarour Makhlouf y Brigitte Al-Chidiac, piadosa familia de campesinos. Fue bautizado ocho días después, en la Iglesia de Nuestra Señora, en el pueblo, con el nombre de Yusef (José)  Sus primeros años transcurrieron en paz y tranquilidad, rodeado de su familia y sobre todo de la insigne devoción de su madre, quien toda su vida practicó de palabra y obra su fe religiosa, dando ejemplo a sus hijos que crecieron, así en el santo temor de Dios.

A los tres años, el padre de Yusef fue requerido por el ejercito turco, que luchaba en ese momento contra las tropas egipcias. Su padre muere de regreso a casa el 8 de agosto de 1831 y su madre vuelve a contraer matrimonio después de un tiempo con un hombre creyente y bueno, quien eventualmente recibirá la Orden Sacerdotal. Yusef ayudó siempre a su padrastro en todas las ceremonias religiosas, apreciándose en Él desde un comienzo un gran ascetismo e inclinación a la vida de oración.

Yusef aprendió a leer y escribir en la escuela Parroquial del pueblo, en una pequeña habitación lindante a la Iglesia. A la edad de 14 años se dedicaba a cuidar un rebaño de ovejas cerca de la casa paterna; en estos años datan sus primeras experiencias serias en cuanto a la oración, se retiraba constantemente a una cueva que había descubierto cerca de los pastizales, y ahí pasaba largas horas de meditación, recibiendo muchas veces las burlas de otros muchachos pastores de la región. Aparte de su padrastro (sacerdote), Yusef tenía dos tíos de parte de su madre que eran ermitaños pertenecientes a la Orden Libanesa Maronita, a quienes acudía con frecuencia, pasando largas horas de conversación, referentes a la vocación religiosa y en especial al monacato, que cada vez se hace más significativo para Él.

A la edad de 20 años, Yusef es todo un hombre, sostén de su casa, él sabe que pronto deberá contraer matrimonio, sin embargo, se resiste a la idea y tras un periodo de tres años de espera, en los cuales había llegado a escuchar la voz de Dios "Deja todo, ven y sígueme" se decide, y en efecto, sin despedirse de nadie, ni de su madre, una mañana del año de 1851 se dirige al convento de Nuestra. Señora de Mayfouq, donde será recibido como Postulante y luego como Novicio, llevando una vida ejemplar desde el primer momento, sobretodo en lo referente a la obediencia. Es precisamente cuando Yusef toma el hábito de novicio, cuando renunció a su nombre original escogiendo el de su consagración: CHARBEL,

Pasado un tiempo le enviaron al Convento de Annaya, en donde profesó los Votos Perpetuos como monje en 1853. Charbel, con 25 años de edad, se consagró al Señor por los tres votos religiosos de Obediencia, pobreza y castidad, y tuvo su plena consagración, recibiendo, a la edad de 31 años, el sacramento del sacerdocio. Inmediatamente después, la obediencia le llevó al Monasterio de San Cypriano de Kfifen ( nombre del pueblo), donde realizó sus estudios de filosofía y teología, llevando una vida ejemplar en cuanto a la observancia de la Regla de su orden. Fue ordenado sacerdote el 23 de julio de 1859 de manos de Monseñor José al Marid, bajo el patriarcado de Paulo Massad, en la residencia patriarcal de Bkerke. Al poco tiempo de ordenado, el Padre Charbel regresó al Monasterio de Annaya por orden de sus superiores. Ahí pasó largos años, siempre, como ejemplo de todos sus hermanos de la Orden Libanesa Maronita, y en las más diversas actividades, que incluyeron: el apostolado, el cuidado de enfermos, el pastoreo de almas y el trabajo manual (cuanto más humilde mejor).

En su vida sacerdotal, San Charbel no hizo más que poner en práctica lo que había aprendido de su maestro espiritual y profesor de Teología, el actual Beato Nemetala El Hardini, cuando le dijo : "Ser sacerdote , hijo mío, es ser otro Cristo. Para llegar a serlo no hay más que un camino: ¡el del Calvario! Comprométase sin decaimiento. El lo ayudará". Así Charbel vivió su consagración religiosa y sacerdotal , imitando a Cristo el sacrificado y haciendo de su misa el centro alrededor del cual va a cristalizarse su existencia como sacerdote ermitaño.

Así transcurrió su vida en comunidad. Sin embargo, Él anhelaba fervientemente el ser ermitaño, para ello pidió autorización al Superior, quien viendo que Dios estaba con Él redactó la autorización solicitada el 13 de febrero de 1875. Desde este momento hasta el día de su muerte ocurrida la víspera de Navidad del año de 1898. En la ermita de los Santos Pedro y Pablo, el Padre Charbel se dedicó al diálogo intimo con Dios, perfeccionándose en las virtudes, en la ascésis, en la santidad heroica, en el trabajo manual y en el cultivo de la tierra, en la oración (Liturgia de las Horas, 7 veces al día), y en la mortificación de comer una vez al día y llevar silencio. El Padre Charbel alcanzó celebridad después de su muerte, comenzando  por el prodigio de su cuerpo incorrupto, que sudaba sangre, por prodigios de luz observados y constatados, no sólo por miembros de su orden, sino por el pueblo que empezó a venerarle como a Santo, aún cuando la jerarquía y los superiores habían prohibido su culto, mientras la Iglesia no pronunciara su veredicto.

Transcurrido el tiempo, y en vista de los milagros que hacía y del culto de que era objeto, el Padre Superior General Ignacio Dagher se dirigió a Roma en 1925 para solicitar de S.S. el Papa Pío XI la apertura del proceso de beatificación del ermitaño Padre Charbel. Durante la clausura del Concilio Vaticano II, el 5 de Diciembre de 1965, el Papa Paulo IV, le beatificó, con las siguientes palabras: " un ermitaño de la montaña libanesa está inscrito en el número de los Bienaventurados… un nuevo miembro de santidad monástica enriquece con su ejemplo y con su intercesión a todo el pueblo cristiano. Él puede hacernos entender en un mundo fascinado por el confort y la riqueza, el gran valor de la pobreza, de la penitencia y del ascetismo, para liberar el alma en su ascensión a Dios".

El 9 de octubre de 1977 durante el Sínodo Mundial de Obispos, el mismo Papa canonizó al beato Charbel, elevándolo a los Altares con la siguiente formula: " en honor de la Santa e Individua Trinidad para exaltación de la fe católica y promoción de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo, y nuestra, después de madura deliberación y tras implorar intensamente la ayuda divina… decretamos y definimos que el Beato Charbel Majluf es SANTO, y lo inscribimos en el catálogo de los santos, estableciendo que sea venerado como Santo con piadosa devoción en toda la Iglesia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo."

Enamorado de la Eucaristía y de la Santísima Virgen María, San Charbel modelo y ejemplo de vida consagrada, es llamado El último de los Grandes Ermitaños. Sus milagros son múltiples y todo aquel que se acerca a su poderosa intercesión, no queda defraudado, recibiendo siempre el beneficio de la Gracia y quedando curado de cuerpo y alma.

"El justo florecerá, como una palmera,
se alzará como un Cedro de Líbano.
Plantado en la Casa del señor." Sal. 91(92) 13-14

 

 

 

                                                       


                                    


VOLVER